
El término erotismo (del heleno ἔρως: érōs) designaba originalmente al amor apasionado unido con el deseo sexual, sentimiento que fue personificado por el dios Eros. Tiene una relación evidente con la sensualidad, la sexualidad y las capacidades de atracción entre los humanos.1
En español y en otros idiomas modernos, el término «erotismo» es una palabra compleja que puede tener 2 significados, en tanto que queda definida por 2 conceptos distintos, con lo que se puede charlar de dos tipos diferentes de erotismo conforme el sentido que lo define:
Por un lado, la picardía (entendida como acción o dicho en el que hay malicia o atrevimiento, si bien no una clara insinuación) y la propia insinuación, al cual puede designarse como erotismo poético o erotismo romántico, y se comprendería como una contestación a la busca de interacción social.
A sí mismo, por la pornografía, que se puede denominar erotismo sexual, ya que estaría relacionado directamente con los preludios del acto sexual (específicamente en los juegos sexuales), con los que se pretende desarrollar la excitación de la pareja y la lubricación de los órganos genitales, lo que facilita el coito y otros tipos de comportamientos sexuales.
Erotismo y pornografía
La delimitación entre erotismo y pornografía es "una cuestión estrictamente personal", aunque es posible afirmar, sin lugar a dudas, que el erotismo se limita a enseñar epidermis con generosidad y a sugerir con mayor o bien menor picardía, mientras que la pornografía ilustra las relaciones íntimas explícitas que sostienen los personajes. En este sentido, los apasionados al cómic japonés distinguen el Ecchi (ッチ), que no muestra el coito, del hentai (変態), plenamente porno. La diferencia se establece, en consecuencia, en el grado de relevancia de los elementos eróticos para el desarrollo de la obra.
Amor erótico y amor romántico
La dicotomía entre tienda sexshop el amor erótico y el amor romántico no es en general absoluta, aunque ha quedado para el aspecto romántico la asociación primordial con el amor (en cuanto a que un auténtico amor es altruista y, se supone, sublima la sensualidad). A esta dicotomía se debe que ya en la Antigüedad tradicional los griegos tendían a distinguir entre el eros y el ágape (el segundo de los que era el amor solidario y, pudiese decirse, romántico); tal distinción se tradujo al latín como la existente entre la cupiditás y la caritás.
En las religiones
En las religiones y sistemas de creencias siempre y en todo momento está presente el erotismo, si bien se puede hallar en dos facetas aparentemente muy opuestas: por ejemplo, en el cristianismo católico, los textos místicos de Juan de la Cruz y Las moradas, de Teresa de Jesús, poseen una retórica llena de un sublimado erotismo dirigido a la deidad, al paso que en otras religiones (como las de los fenicios, mesopotámicos y otros) existía una prostitución sagrada que llegó a la Grecia clásica. En la Roma Antigua se hace conocido el contraste entre la "lascivia" con abundante arte erótico o, más que entre los griegos, directamente porno y la severa castidad y virginidad impuesta a las vestales. Tales antinomias en un mismo sistema religioso se evidencian también en el hinduismo, donde existen movimientos promotores de las más estrictas ascesis opuestas a lo libidinoso al lado de exaltaciones de la sexualidad, como ocurre con el conocido texto del Kama Sutra o con las imágenes sexuales de templos como los de Suria y Khajuraho.
Erotismo y fetichismo
En el mundo de los objetos, el erotismo puede confundirse con el fetichismo, que es la derivación de la libido hacia objetos o partes del cuerpo; de tal modo que la vista o bien una simple imagen real o bien mental de esa una parte del cuerpo provoque en el fetichista un deseo sexual.
Erotismo intelectual
Una percepción más intelectual del erotismo lleva la cuestión a campos en los que se supone una ausencia del mismo; por ejemplo, la obra escultórica el Éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini, que representa el éxtasis místico con la expresión de una mujer en estado de éxtasis físico. El erotismo es un dispositivo complejo (en tanto que abarca diversos componentes de lo subjetivo y lo social y desde la bioquímica hasta el arte) que genera atracción sexual y que puede canalizarse apropiadamente para conseguir la completa satisfacción del deseo si no hace que otras personas se sientan perjudicadas de forma negativa.
Grandes Autores, Obras maestras o bien Jalones representativos
Artículo principal: Historia del desnudo artístico
La curiosidad por el erotismo es un comportamiento natural o bien innato en los seres humanos. Desde la Antigüedad, representaciones de desnudos como la Venus de Milo o bien las diosas de la fertilidad en paredes prehistóricas son patentiza de este interés. El desnudo en representaciones visuales ha sido incesante en todas y cada una de las culturas.
Ahora se cuentan, agrupadas conforme la naturaleza de los medios expresivos y ordenadas, de forma aproximada, cronológicamente, algunas obras del erotismo clásico. La lista es incompleta y nada rigurosa. Ciertas son obras maestras, otras no están aquí más que con lo que representaron en su temporada, por el encono con que fueron perseguidas o prohibidas o censuradas o pues introdujeron alguna novedad en los trillados caminos que la cultura humana lleva transitando desde sus orígenes.
Literatura
Agostino Carracci: Angélica y Medoro
El carácter desvergonzado y satírico de mucha literatura medieval acabó recogiéndose en cancioneros y antologías. Era un factor natural de aquella cultura, de carácter popular y de transmisión oral, en el que las autoridades participaban y que consideraban inofensivo. Las nuevas necesidades de entretenimiento y la ampliación de la audiencia que se produjeron con el Renacimiento favorecieron que versistas y literatos crearan nuevas obras en exactamente la misma línea, inicialmente destinadas a sus nobles patrones, pero alcanzables también a un público más extenso. En el contexto de la Contrarreforma, el extremo carácter libertino de muchas de ellas produjo enfrentamientos con el Papado romano, que durante los siglos siguientes se acentuaron y fueron parte miembro de las tensiones originadas por el nacimiento de la modernidad europea.
Los autores y obras que se cuentan ahora no son más que los casos más representativos de un conjunto considerablemente más amplio, que engloba prácticamente toda la historia de la literatura. Por las razones mencionadas previamente, en muchos casos la autoría acá presentada no es más que la atribución efectuada por los estudios posteriores de los especialistas.